Más que un diario de viaje, tendríamos para escribir un libro de todo lo vivido en los últimos quince días en tierras argentinas, desde el torneo de San Luis hasta el cierre de la gran fiesta vivida en Mar del Plata, con casi 4.000 personas en las tribunas y mucha nostalgia con el regreso del pádel a esta tierra que lo vio nacer. Mucho tenemos para contar, así que lo haremos en dos partes para que no se nos olvide nada.
Comenzaremos con lo vivido en San Luis, ciudad de la provincia que lleva su nombre y que se ubica en la región de Cuyo a unos 1.000 kilómetros de Buenos Aires. Tierra de los “puntanos”, así se denomina a los oriundos de esta zona aunque nadie se puso de acuerdo sobre el origen del apodo. Unos lo atribuyen a la puna, la meseta donde se encuentran, y otros por la denominación de la ciudad de La Punta.
Allí nos recibió el dueño del club Las Pendientes y organizador de la prueba, Jorge Roldán, quien además ofició de guía turístico el primer día, haciéndonos una rápida recorrida por los lugares emblemáticos de esta provincia de Argentina ubicada en la región de Cuyo distante a unos 1.000 kilómetros de Buenos Aires.
Hoteles y cena de lujo
Entre los principales sponsor de la prueba se encontraba la cadena de hoteles Amerian, y su lujoso San Luis Park Hotel, situado a 20 kilómetros de la ciudad, con todas las comodidades, incluyendo un mini shopping, casino e hipódromo propio. Con tanta comodidad, a más de uno se le hizo difícil ir a jugar los partidos.
También entre las empresas que apoyaron la prueba debemos destacar al hotel Vista donde nos hospedamos y al restaurante Los Robles, lugar donde se ofreció la cena de bienvenida a jugadores y dirigentes. Como no podía ser de otra manera, estando en Argentina, el plato principal fue una gran parrillada con todo tipo de carnes y achuras (mollejas, chinchulines, riñones, etc.)
Una semana atípica para los jugadores que generalmente acostumbran a comer pasta a toda hora durante los torneos.
La puntería de Juan Martíng
Quien estuvo fino con sus tiros fue “Mágico” Díaz. Le daba a todo lo que se movía… pero fuera de la pista. El viernes, durante la jornada de cuartos, Juan Martín rechazó un smash y la bola subió tan alto que le dio a una paloma que disfrutaba del espectáculo en el techo del polideportivo. A la jornada siguiente, en una bola fácil que le quedó para rematar en la red, quiso sacarla por la puerta pero calculó mal, la hizo picar fuera de la pista, perdió el punto y le dio en toda la frente a una chica cómodamente instalada en la primera fila de la tribuna VIP.
Para la final afinó la puntería, sobre todo en el primer set cuando endosaron un 6-0 a “los Gutiérrez”. En ese momento acabó por perder el poco cariño que aún le tenía el público local. Comenzaron a abuchearlo, silbarlo y dedicarle todo tipo de “piropos”. Por suerte “los Gutiérrez” se recuperaron y ganaron el partido, porque de lo contrario Juan Martín se hubiera ido de San Luis escoltado por la Guardia Civil. Bromas aparte, un 10 para los amantes del pádel que alentaron a su paisano Sanyo y éste les devolvió tanto apoyo con el título.
Damián Sánchez el panadero
Entre los numerosos reencuentros que vivimos en Argentina con jugadores que en algún momento participaron del circuito Pádel Pro Tour, nos encontramos con Damián Sánchez. Como siempre, tras los besos y abrazos, el hombre para no perder la costumbre comenzó a pedir “una fotito para la web”. Una vez concedido el deseo fuimos por nuestra merecida recompensa… un alfajor. Pero no cualquiera, sino los que elabora en su propia Panadería de Rosario. Lo saboreamos junto a un delicioso mate amargo que nos ofreció su novia .
Se hace difícil poder ver este año a Damián en las pistas españolas, ya que está dedicado de lleno a amasar facturas y los fines de semana jugará el circuito argentino en compañía de otro ex PPT, Maru Lasaigues.
Por las rutas argentinas
Tras la final del torneo, con toda la familia Roldán corriendo por todos lados para que la fiesta saliera tal cual lo habían programado, tocaba preparar los bolsos y salir a toda velocidad para un nuevo destino: Mar del Plata.
Nos esperaban casi 1.200 kilómetros en coche, atravesando rutas por donde el gran Carlos Sainz se proclamó campeón este año del Dakar. Claro que nuestro conductor no tenía nada que envidiarle. Juan Martín Díaz cogió el volante y no lo soltó hasta el destino… tampoco el pie del acelerador. Más tranquilos estábamos con el copiloto, el “gordo” Hernán, amigo inseparable de Juan Martín y un libro abierto. El hombre sabe de todo, pero fundamentalmente de carnes y gastronomía. Ya les contaremos en la próxima entrega lo “mal” que nos trataron en su restaurante “Dena Ona”.
Casi 11 horas de viaje en las cuales pudimos deleitarnos con pintorescos paisajes y algunas vacas, más vacas y muchas vacas. Abunda la carne en Argentina aunque lo que no se entiende por qué es tan cara.
Por aquí la dejamos, con la llegada a la ciudad feliz, un verdadero paraíso turístico sobre el cual tenemos mucho para contar.
Textos: Oscar Solé
